Zona roja
Una vez caminé a lo largo de una kilométrica calzada
pasada la medianoche
a través de la zona roja
testigo de trifulcas, orines y vómito
siendo un experto voyerista
entre ebrios, drogadictos y prostitutas
mis ojos se dejaron llevar al otro teatro del mundo
observando esas manos
que se tocaban entre sí
esas manos que se acariciaban los sexos
los senos, las nalgas, los labios
un mundo irreal
el acoso total de las fantasías en la conciencia
una conciencia infestada
por amazonas libertinas con poca ropa
listones negros que emulan alta sociedad
quimeras hambrientas de alcoholes
y cocaína
olfateando al efímero amante
olfateando sudores
con los ojos desorbitados y pupilas dilatadas
en el piso jeringas con rastros de heroína
en cada esquina una posible desnudez
los recuerdo
aquellos cuerpos que se mostraban orgiásticos
ateos
rara vez despreciados
aquellas caras verdaderamente silenciaban
los dolores del mundo real
de esos tristes rostros en la zona roja


*son gritos
Creo que más que silenciar los dolores, sin gritos mudos en piel...sobre la decadencia que tenemos como humanidad y las pocas ganas de volver a comenzar. Esas calles si huelen raro.