Mnemósine
Te veo en los sillones de mi casa, en las aulas gastadas de la escuela, en el oleaje de playas verdeazules. En aquellos caminos nocturnos, en la ropa mía que te presté, te veo en las vías del subterráneo. En los vientos fríos de enero, en libros de ficción que agotamos y en estas manos que te acariciaron. En las sombras grisáceas del cine, en el olor del café de la mañana, también en la cara de la mulata. En las filas del supermercado, en los viejos asientos del autobús, en templos cristianos que visitamos. Cuando camino por la Plaza Mayor y en las multitudes que cruzamos, sobre aquellos senderos bifurcados. Te veo en el espejo antes de dormir, acostada con los fantásticos sueños, en sábanas rotas que nos cubrieron. Fantasma de los posibles futuros, te seguiré viendo por siempre, sí, te veo en el veneno atroz que bebo.

