En el bosque...
En el bosque olvido que los árboles me rodean, no son entes extraños, son la sangre y el aire. Mis hermanos y hermanas, yo, ellos, nosotros.
El mundo interpretado busca nuevos lenguajes, porque en este milenio y medio vivimos en el tedio. Hay que salir a vagabundear. Experimentar, vivir el gris nihilismo y lograr (d)escribirlo. Y sobrevivirlo.
Aquellas fuerzas oscuras actúan en el corazón silenciosas, imprevisibles; recordemos que ya no hay dolores más allá de las estrellas.
El sentido de la tragedia es que buscamos una vida sin sufrimientos. Elijamos la vida, que la muerte nos siga asediando.
