El infierno
Cuerpos originales arden en la pira
el dolor como el último recuerdo
de una temporada en los infiernos
cuerpos orgiásticos en una rapiña
gestos embriagados de un cerdo
Satán castigando nuestras pieles
condenados por nuestra vanidad
hasta el infinito de los tiempos
no hay cielo ni veo estrella brillar
condenados por nuestra avaricia
fantasmas que son malos recuerdos
el infierno es la ciudad merecida
desierto rojo de gritos y lloriqueos
no hay agua para los sedientos
ni alimento para los hambrientos
la sangre corre y falta el aire puro
el infierno es un laberinto fatal
vecindad de criminales y locos
hechiceros sodomitas y adúlteros
son mis pares en esta habitación
mi amigo es el corso Napoleón
el que hizo temblar a Europa
extensa caverna color rosamarilla
manchada por los humos negros
mi vecino es Nietzsche sifilítico
el que hizo temblar a la filosofía
el infierno es una casa de campo
es vivir entre poetas y proxenetas
y el fiel varón Judas Iscariote que
con un beso fundó el cristianismo
entre calles revueltas estridentes
es la ciudad abierta y sulfurada
se venden placeres a altos precios
las carnes pútridas desusadas
manos graves sin moral ni política
el día dura un minuto de noche
y la noche consiste en un largo día
majestuoso infierno mi ciudad
