Desnudez
En la intimidad más recóndita donde la Ley se suspende nos encontramos los dos donde la cultura acaba el placer de las miradas donde la civilización cede los instintos más abismales alegría son las perversiones. Yo no soy el que te observa el deseo es el que te mira con las pupilas de un felino goze de diversiones precoces algún tocamiento impúdico un juego de voces atroces el involuntario acontecimiento chocando los cuerpos feroces. Un fantasma que me asedia la almohada de plumas herida ganar derecho de ciudadanía el incómodo colchón húmedo ardores de las tierras erógenas deshilachadas sábanas blancas noches de lento desvestimiento el acoso de las fantasías por días. No soy yo el que te mira es el deseo de filosas garras por la intimidad más profunda seducción de lengua plateada el sudor pródigo en alta marea donde la Razón se desfigura en nuestra alcoba más alta a Dios por fin pude ver la cara. Par de desnudos acostados rojo incendio entre ambos es la desnudez de tu carne la magnitud de zonas curvas sacra fuerza de las pulsiones la ceniza permanece en cama el destino de mis afectos de tu sexo la naturaleza brava.

